Capítulo II: Pedagogía sin ideales o pedagogía del "cada cual con su idea"
Como uno de los puntos del parcial de la materia de Pedagogía I de la Universidad Nacional de la Plata, los alumnos de Ciencias de la Educación debían entrevistar profesores de colegios primarios y secundarios. Lo interesante de esta experiencia es que todos los alumnos coincidieron en que ninguno de los profesores entrevistados pudo darles una idea presisa de por qué o para qué enseñaban, ni que directivas les daban sobre para que educar ya sea desde la institución o desde el estado.
Y creo que la educación actual, por lo menos la argentina, se encuentra en este estado, como lo expresa el título de este capítulo. Cada profesor tiene una idea más o menos vaga dependiendo de cada uno, pero ideas dispares. No existe un concenso general de cual es la finalidad de la educación. Aun peor que las diversas ideas que pueden tener los distintos educadores de nuestras escuelas, es el sentimiento común de muchos otros que solo educan porq deben hacerlo. Ni siquiera se preguntan para que educar, saben q es su trabajo, y aceptan q es bueno en si mismo porque si.
Junto a estos últimos se encuentran los maestros y profesores que piensan que la función de la escuela es darle a los alumnos un nivel mínimo para su desemvolvimiento en la esfera profesional. Es decir, que para ellos la función de la escuela es dar una certificación de que el alumno puede trabajar. Sus argumentos no son mas que frases armadas que no ponen en tela de juicio grandes problematicas de la educación: "Hoy en día, una persona que no tiene título secundario no puede trabajar ni de repositor en un supermercado" se les puede escuchar decir. Pero, ¿debe ser la escuela solo eso, una preparación para la vida laboral??
Otros, le dan una valor más abarcativo, para ellos la educación debe preparar a los alumnos para la vida adulta. Aunque preguntandoles a estas mismas personas, porque uno debe estudiar el cuadrado del binomio o sintaxis responden que es necesario para poder pasar de grado... Lo que deja ver una relación muy cercana con aquellos que creen en la educación como sistema de certificación de si misma para adquirir un lugar laboral en el mundo.
Así podemos seguir hablando de miles de miradas diversas sobre para qué enseñar, pero la verdad es que los alumnos pasan de un profesor a otro sin entender por qué uno les da libertad, otro no los deja hablar, otro les pregunta que quieren estudiar, otro no toma examenes, otro pide que la carpeta este completa... y terminamos creando individuos seudoezquisofrenicos, q tienen que adaptarse a posturas dispares y poco claras. Si hay algo que la escuela moderna necesita para redimirse y volver a valorarse en la actualidad es un ideal pedagógico claro que abarque a todos los docentes y guíe la enseñanza hacia el futuro que se merece.
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